ATOYAC
Abrase el sol de julio las playas arenosasQue azota con sus tumbos embravecido el mar;Y opongan en su lucha las aguas orgullosasAl encendido rayo su ronco rebramar.Tú corres blandamente bajo la fresca sombraQue el mangle con sus ramas espesas te formó;Y duermen tus remansos en la mullida alfombraQue dulce Primavera de flores matizó.Tú juegas en las grutas que forman tus riberasDe ceibas y parotas el bosque colosal;Y plácido murmuras al pie de las palmeras,Que esbeltas se retratan en tu onda de cristal.En este Edén divino, que esconde aquí la costa,El sol ya no penetra con rayo abrasador;Su luz, cayendo tibia, los árboles no agosta,Y en tu enramada espesa se tiñe de verdor.Aquí sólo se escuchan murmullos mil suaves,El blando son que forman tus linfas al correr,La planta cuando crece, y el canto de las aves,Y el aura que suspira, las ramas al mecer.Osténtanse las flores que cuelgan de tu techoEn mil y mil guirnaldas para adornar tu sien;Y el gigantesco loto, que brota de tu lecho,Con frescos ramilletes inclínase también.Se dobla en tus orillas, cimbrándose, el papayo,El mango con sus pomas de oro y de carmín;Y en los ilamos saltan, gozoso el papagayo,El ronco carpintero y el dulce colorín.A veces tus cristales se apartan bulliciososDe tus morenas ninfas jugando en derredor;Y amante les prodigas abrazos misteriosos,Y lánguido recibes sus ósculos de amor.Y cuando el sol se oculta detrás de los palmares,Y en tu salvaje templo comienza a obscurecer,Del ave te saludan los últimos cantaresQue lleva de los vientos el vuelo postrimer.La noche viene tibia; se cuelga ya brillandoLa blanca luna, en medio de un cielo de zafir,Y todo allá en los bosques se encoge y va callando,Y todo en tus riberas empieza ya a dormir.Entonces en tu lecho de arena, aletargado,Cubriéndose las palmas con lúgubre capuz,También te vas durmiendo, apenas alumbradoDel astro de la noche por la argentada luz.Y así resbalas muelle; ni turban tu reposoDel remo de las barcas el tímido rumor,Ni el repentino brinco del pez que huye medrosoEn busca de las peñas que esquiva el pescador.Ni el silbo de los grillos que se alza en los esteros,Ni el ronco que a los aires los caracoles dan,Ni el hueco vigilante que en gritos lastimerosInquieta entre los juncos el sueño del caimán.En tanto los cocuyos en polvo refulgenteSalpican los umbrosos yerbajes de huamil,Y las oscuras malvas de algodón naciente,Que crece de las cañas de maíz entre el carril.Y en tanto en la cabaña, la joven que se meceEn la ligera hamaca y en lánguido vaivén.Arrúllase cantando la zamba que entristeceMezclado con las trovas el suspirar también.Mas de repente, al aire resuenan los bordonesDel arpa de la costa con incitante son;Y agítanse y preludian la flor de las canciones,La dulce malagueña que alegra el corazón.Entonces, de los Barrios la turba placenteraEn pos del arpa el bosque comienza a recorrer,Y todo en breve es fiestas y danza en tu ribera,Y todo amor y cantos y risas y placer.Así transcurren breves y sin sentir las horas;Y de tus blandos sueños en medio del soporEscuchas a tus hijas, morenas seductoras,Que entonan a la luna sus cántigas de amor.Las aves en sus nidos, de dicha se estremecen,Los floripondios se abren su esencia a derramar;Los céfiros despiertan, y suspirar parecen;Tus aguas en el álveo se sienten palpitar.¡Ay! ¿Quién en estas horas en que el insomnio ardienteAviva los recuerdos del eclipsado bien,No busca el blando seno de la querida ausentePara posar los labios y reclinar la sien?Las palmas se entrelazan, la luz en sus cariciasDestierra de tu lecho la triste oscuridad:Las flores a las auras inundan de delicias...Y sólo el alma siente su triste soledad.Adiós, callado río: tus verdes y risueñasOrillas, no entristezcan las quejas del pesar;Que oírlas sólo deben las solitarias peñasQue azota, con sus tumbos, embravecido el mar.Tú queda reflejando la luna en tus cristales,Que pasan en tus bordes tupidos a mecerLos verdes ahuejotes y azules carrizales,Que al sueño ya rendidos volviéronse a caer.Tú corre blandamente bajo la fresca sombraQue el mangle con sus ramas espesas te formó;Y duermen tus remansos en la mullida alfombraQue alegre Primavera de flores matizó.
hoola
ResponderEliminarAmigo JOSE ANTONIO
me parecio interesante pasar a tu blog pues ya que no conocia mucho sobre este poeta, pues solo conocia uno de sus poemas y pues no sabia nada de su vida ni de las obra que publico y me di cuenta que es uno de los grandes.
te felicito y creo que te quedo muy padre ademas tiene colores muy bonitos, creo que te falto poner algun video o alguna pagina en donde podamos conocer mas hacerca de el. De ahi en fuera todo me parecio perfecto y como ya te dije te felicito.
espero que pases a checar el mio y espero te guste como a mi el tuyo.
bye
Hola
ResponderEliminarMe gustó mucho tu trabajo; aunque, quisiera agregar que sus novelas Clemencia, Julia y La Navidad en las montañas, se consideran fundamentales para la narrativa mexicana. En ellas destacaba los males que padecía el país en esa época, como eran: el militarismo, la deficiente enseñanza y las desigualdades sociales.
El Zarco, es su obra más importante, la novela narra las aventuras de un bandido de ojos azules, líder de la banda "Los Plateados".
Esto nos demuestra, que no solo fue un gran poeta, también fué un gran novelista.
ya estoy aqui de nuevo jajajaja
ResponderEliminarbueno solo es para decirte el poema que mas me gusta de este poeta es FIN DE UN AMOR.
se que es mexicano y conciderado el padre de la literatura nacional y ademas es un poeta romantico.
de sus libros el que sin dudas es mi favorito te podria decir que es NAVIDAD EN LAS MONTAÑAS
porque relata el amor que trae con sigo la navidad es muy interesante pues no solo en la navidad debemos estar unidos y ser amables sino todo el tiempo.
Acertados los comentarios de tus compañeras, te tocó estar con jóvenes que sí leen.
ResponderEliminarSabes tenías que haber escrito primero en word, para que hubieras detectado tus faltas ortográficos.
la profra.
Bien Antonio, solo debes cuidar la ortografía.
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